27.7.09

REFLEJO, PESADILLA, UN ESPEJO Y LAS TRES A.M.

REFLEJO.
Hay algo que me aterra, debo confesarlo. Y es que al igual que yo existen otros que temen por lo mismo, aunque el motivo es totalmente diferente en cada persona. Comenzare intentando explicar con algunos ejemplos; esta el caso de la chica esbelta, alta, que desea verse aun mas delgada, ingiere alimento que vomita en repetidas ocasiones, las primeras veces con dificultad y las otras el vomito se torna repentino. Esta chica se mira ante un espejo y no soporta ver lo que sus ojos le muestran, pero es el reflejo de la realidad lo que le aterra o es solo el reflejo de su subconsciente, la chica esbelta se observa obesa e imperfecta. Yo pienso que no hay nada mas bello que una belleza imperfecta. El otro caso es de un hombre, un empresario exitoso cegado por la ambición, el se mira en un espejo y encuentra a un hombre mediocre en su reflejo, nunca porta el traje que debería portar, nunca lleva el porte que debería tener sobre sus hombros, nunca se encuentra. Y hay otros y está el mío..
Todos nos conocemos, sabemos que forma tiene nuestra nariz, nuestros ojos, nuestros labios, la forma dispar de nuestro rostro o la perfecta simetría, pero nos reconocemos sin habernos visto. En lo personal me aterra el reflejo, no en si el espejo como objeto, mas bien el reflejo como reflejo de mi subconsciente, ese temor que todos tenemos clavado en lo mas profundo de nuestro cerebro el cual en ocasiones en los sueños surge adquiriendo un matiz de pesadilla y otras como es mi caso surge ese mismo matiz sin la necesidad de dormir. 
A veces me levanto por la madrugada e intento esquivar cualquier reflejo, ya sea de cristales, espejos, o hasta del agua. Me da miedo no encontrarme o peor aun encontrarme demasiado cerca de mi misma, lo intentare explicar más detalladamente..

Me levanto aun con sueño, cansada con mis extremidades acalambradas de tanto intentar dormir sin éxito alguno, me percato que aun no ha amanecido y sin la necesidad de mirar el reloj se mas o menos la hora que debe ser, y digo debe ser y no exactamente que sea, tomo un poco de agua fría y siento como se relajan poco a poco mis músculos después voy al baño y me mojo el rostro lentamente escuchando como cae el agua del grifo. Cerrando los ojos tomo la toalla que cuelga a un lado del lavabo y la poso en mi rostro por unos instantes en ese momento, justo en ese momento, las peores imágenes cruzan por mi mente por lo que retiro con rapidez la toalla quedando de frente al espejo del baño, allí estoy siempre estoy tan pálida como si hubiese visto algo atroz y abominable, mis cejas cual parecen pintadas enmarcando mis enormes ojos negros al igual que mi cabello tan oscuro tan nocturno, me tranquilizo de momento pero no pasa mucho tiempo cuando surge el mas grande temor que tengo no puedo despegar la vista de mi reflejo, parece cobrar vida propia parece mirarme y es cuando me pregunto ¿Quién es el reflejo? Me volteo y siento que mi reflejo no ha volteado, le miro con miedo y el reflejo parece mirarme sonriendo, de pronto me encuentro un ojo mas bajo que el otro, los labios con sus comisuras esbozando una sutil y demoníaca sonrisa, mi cabello y mis cejas mas negras que la misma noche, mas negras que lo negro y mas oscuras que los peores pensamientos, mis pupilas totalmente dilatadas, juro que no me reconozco, quizás al contarlo no suene tan terrorífico pero juro que me aterra y vivirlo es como no haber despertado de una pesadilla, comienzo a sudar y me mojo nuevamente el rostro y al hacerlo el terror se ha apoderado de mí pues sé que mientras mojo mi rostro bajo el grifo mi otro rostro, el nocturno, continua reflejado en el espejo.
Y.Z.
                                        ESPEJO (clik y arrastra)Todo el día murmurando a mis espaldas. No cesan de perseguirme, me vigilan. Tal parece que dictan mis acciones ¿Qué debo hacer? O mejor dicho, ¿Qué quieren que haga? Son preguntas que al parecer no tienen sentido, al menos no para mí pues sus respuestas han dejado de ser decisión mía. La verdad va asomando lentamente frente a mi vista perturbada y me dice que ya mi vida no me pertenece. Me han agotado, mas si de algo estoy seguro es que soy su única esperanza pues están al acecho de mis acciones y aunque mi historia ha concluido, desde el momento en que intervinieron en mi vida para apoderarse de esta, su historia a penas comienza, misma que se está tejiendo entre mis manos..        

 LAS TRES A.M.
03:57 a.m. 
El sudor escurre por mi frente, lo siento surgir de mi cráneo y resbalar por mis entradas para posarse tan solo unos segundos en la punta de mi nariz arqueada.. Escucho el goteo y el impacto de las gotas de sudor al tocar la duela de pino que cubre el piso la estancia de mi acogedora casa. No se cuanto tiempo he pasado en la sala de estar, los pilares de libros en la estantería detrás de mí me marean por lo que he decidido no mirar más, la tenue luz de mi lamparilla estilo contemporáneo logra distraerme sumergiéndome en un estado casi hipnótico.
¿Espero algo importante? ¿Me han anunciado algo que me haya quitado el sueño? ¿Deuda, inquietud, miedo? ¿De que, a que, por que? En que momento me he levantado de la cama sin sueño o será que me he levantado precisamente para no soñar. Detengo cualquier otro pensamiento y reacciono hilando está última frase con temor a que escape de mi mente como tantas frases que esconden conclusiones y escapan con distracciones tontas; “Me he levantado para no..” un dolor agudo hace me doble contra el piso, caigo sosteniéndome con las manos en el charco de sudor mientras el dolor persiste y es cada vez mas fuerte, recorre mis piernas acalambrándolas sin permitirme moverlas, es tan fuerte que no puedo pensar en otra cosa que no sea la manera de frenar el dolor y no es de esperar menos pues parecen estar acalambradas como cuando recorres una distancia enorme, se que he estado caminando por mucho tiempo pues este dolor es de músculos tensos, cansados, fatigados, acalambrados, ¡Maldita sea que dolor! Dejo transcurrir unos breves momentos sin hacer el menor esfuerzo, sin moverme, estático casi como si estuviera en pose para ser fotografiado y poco a poco la sensibilidad retorna a mis piernas por lo que decido correr al baño y mojar mi rostro, refrescarlo un poco y así aclarar una a una mis dudas. Abro el grifo del agua fría, mojo mi rostro y sin saberlo estoy a punto de enfrentarme a las respuestas que tanto ansío conocer o recordar.

03:17 a.m.
El sudor se mezcla con el agua tornando resbaloso y aceitoso mi rostro, el ruido del agua al caer sobre el lavabo, me obliga a mirar las moléculas correr a toda prisa formando un torbellino de emociones que de momento no tienen explicación alguna para mí, pero de igual forma surgen a toda prisa condensadas escapando por la sombra del drenaje dejando en mí una sensación áspera. He cerrado el grifo, el silencio me acorrala, poso mis manos tan solo unos breves instantes sobre el lavabo y respiro profundamente, cojo la toalla que esta justo a un lado de este, respiro profundo nuevamente, llevo la toalla hacia mi rostro y me pregunto el porque del insomnio que me perturba. Aun en el baño, frente al enorme espejo antiguo que compre hace ya un par de años espero ansioso someterme al juicio que me depara el reflejo, deslizo la toalla suavemente con mis manos y atónito mas bien horrorizado dejo caer la toalla.. No puedo creer lo que ven mis ojos o lo que muestra el espejo en el. Lo toco esta frío, tan frío como el agua del grifo que limpió el sudor de mi rostro hace unos instantes, esta áspero, tan áspero como la sensación que dejó tras de si el agua al huir por el drenaje. Una funesta mascara blanca cubre mi rostro, sabe dios de donde ha salido, solo dos huecos en los ojos me dan indicios de que soy yo la persona que esta detrás de esta. La arrancaré debo hacerlo. Llevo mis manos hacia los bordes de la mascara la cual siento tras el primer esfuerzo de arrancarla que esta muy ceñida a mi piel, me detengo pues me invade un terror aun mas grande al pensar que algo siniestro oculta la cosa que cubre mi rostro, ¿Qué habrá sido de mi cara que ahora se cubre de una blancura que surge de un material extraño e inexplicablemente?
La mascara no lleva pliegues ni huecos solo los huecos de los ojos, me impacta y de la nada, el reflejo frente a mi habla, comienza a decir cosas extrañas. Surgen unos labios tenues, suavemente dibujados en la mascara, mismos labios que pronuncian casi susurrando con voz melódica palabras que me resultaban incomprensibles pero que mi cerebro les da de pronto un sentido, de alguna u otra forma explicando:
¿Qué acaso no te das cuenta que mi rostro prefiere su blanca melancolía? Si antes esquivaban sus miradas con la tuya, seguro estoy que ahora mirarán esta nueva cara mía, la gente por fin nos reconocerá a su paso, y lo que antes desaprobaban, me refiero a tu rostro desnudo, ahora por fin miraran mis pupilas dilatadas, observarán detenidamente inspeccionando que demonios ocultas en mi nuevo rostro y la duda les invadirá y les incitará a acercarse aunque sea por puro morbo, mas no perturbarán tu calma, yo me encargaré de eso, seré cómplice del respeto que ganes con la fantasía de ellos. Acabarán por fin las enormes cabezas alargadas, monstruosas cabezas que a tu paso observas… ¿Las observas no es así? ¿Por qué esquivas tu existencia con la maquiavélica sonrisa que desea esbozar mi rostro? Deja al mundo mirar tu nueva cara, esta que no lleva muecas, que no insista más que a la fantasía de quien te mire, esta nueva cara mía ya tan tuya.
¿Esquivaban sus miradas? ¿Maquiavélica sonrisa? De pronto todo este argumento me perturba gravemente, al grado de comenzar a dudar si quien se haya detrás de la mascara es el mismo rostro de siempre… Mi rostro.
El miedo me acorrala, una de tantas respuestas se halla justo detrás de esta cosa, por lo que con un esfuerzo desesperado intento arrancarla. Va bien ceñida a mi rostro, me acerco al espejo aún cuando le temo, y me doy cuenta de que no lleva orificios más que en los ojos. ¡No tiene orificios donde debería tenerlos! Toco la mascara, intento reconocerla pero no entiendo que es lo que pasa, mi respiración se acorta, no hay oxigeno, no hay orificios en la nariz, es mas no siento mi nariz donde antes la sentía tener. No siento mi propia respiración, he olvidado como respirar por la falta de orificios nasales ¡Es desquiciante esto que siento! Debo quitarla, ahora mismo, tiro con todas mis fuerzas, no cede, vuelvo a tirar de la mascara, ceñida, pegada esta a mi piel, la siento. Ya forma parte de mí, parte de mi vida que se acorta, que se esfuma como se habría de esfumar mi respiración quien sabe en que endiablado momento. Tiro una vez mas con furia, con enfado, con horror. Golpeo mi cabeza con desesperación contra el reflejo que se jacta y se retuerce de satisfacción al verme desesperado, me tiro al piso para ayudarme con las piernas empujando contra la pared, en una pose casi contorsionista, ¡tiro, tiro, tiro! Y grito de dolor al sentir desprenderse la mascara de mi piel y llevarse parte de mi cara con ella. El aire comienza a entrar por mis fosas nasales, siento como llega repentinamente a mi cerebro que a punto de perder la razón estaba, quizás por un momento la he perdido. El ardor desaparece repentinamente así tan repentinamente como llega el oxigeno a mi cerebro. Esto no puede ser me digo a mi mismo, por lo que me levanto del piso cuidando de no cortar mis manos con los pedazos de espejo esparcido y me miro en el reflejo de lo que quedó del antiguo y endiablado espejo. ¡No! ¡Esto no puede ser, no debe ser! Debe ser tan solo un sueño, tan solo eso, comienzo a llorar mientras paso mis manos casi rozando el nuevo rostro que veo deforme por la falta de trozos de espejo. El reflejo me muestra un rostro monstruoso, me muestra su dentadura sobresaliente sin labios, sin piel, no tengo piel en toda la cara, los músculos tensos esbozan una sonrisa exagerada que deforma el resto de la cara, la que debería ser mi cara. Mis ojos, mejor dicho estos ojos que veo y que no son los míos, enormes corneas saltonas parecen estallar en cualquier momento, me miran desquiciadas. Un monstruo frente a mi es lo que veo peor aún, soy yo frente a lo que quedó del espejo. Soy un monstruo. Grito, lloro desesperado, el rostro me comienza a arder de nuevo de manera descomunal. Sudo y el sudor me lastima al resbalar sobre la monstruosa cara, el sudor recorre mojando todo mi cuerpo y empapando de sangre mis brazos, manos, mis pies descalzos, se hace un charco de sangre, sudor y miedo en el baño. Grito de nuevo y al hacerlo me doy cuenta que mi voz, mi voz ha desaparecido, de sobresalto… Me levanto empapado, jadeando. ¡Ha sido un sueño… Tan solo eso.. Un sueño!
Sobre mi cama mi corazón comienza a recobrar las pulsaciones normales y mi respiración retorna con tranquilidad. Sonrió y me repito para mis adentros… ¡tan solo un mal sueño!
De chiquillo después de un mal sueño, llamaba a mi madre pues aún quedaba la sensación de temor por las imágenes creadas por el cerebro que a todo tiene que buscarle un significado aunque sea ilógico y escalofriante. Y aunque ya no soy un chiquillo, la sensación de temor por el terrible sueño que he tenido, no cesa. Recuerdo de pronto el espejo que hay detrás de mí, justo en la cabecera de la cama, un enorme espejo que abarca gran parte de la pared y con temor giro el rostro lentamente… Allí esta, allí estoy, me miro en el espejo encontrando en el reflejo solo, tan solo mi rostro, mi habitual rostro, rió y exhalo hondamente. Nunca había sentido tanta tranquilidad de verme a mi mismo en el reflejo de un espejo.
No tengo nada de ganas de dormir por ahora, por lo que voy a la sala de estar un rato y deambulo por la habitación intentando olvidar el mal sueño.
Retorno a la cama y recostándome intento conciliar el sueño pues estoy cansado pero es más el temor que el deseo a descansar… Giro un par de veces y el calor se vuelve sofocante, me paro, voy a la cocina a beber algo pues la sed torna seca mi garganta y me provoca una sensación áspera casi dolorosa, abro el refrigerador y ni una sola botella de agua, cojo un vaso de cristal abriré el grifo.. Me detengo… ¡no más grifos! El vaso de cristal resbala de mis manos sudorosas y cae al piso esparciendo los trozos de vidrio… Después los recogeré me digo.
Cojo las llaves del auto, mi abrigo y aún en pantuflas salgo de casa para ir al supermercado más cercano.

03:37 a.m.
Un vistazo por allá, otro por acá. Checo todo, la noche esta tranquila. Aún el espectro del monstruo esta en mi mente, debo concentrarme en otra cosa que no sea en esta pesadilla que me aterra desde niño. Un cambio de velocidad al igual que de música. 140 Km. /HR menos mal que el aire acondicionado esta funcionando a la perfección. Que calor tan sofocante. Fue solamente un sueño ya no debo temer a estas cosas, me digo al estar frente al semáforo en rojo, echo un vistazo al retrovisor para comprobar que mi rostro esta intacto y para mi sorpresa otro rostro surge en el retrovisor, un rostro angelical, tan angelical que hace olvide la monstruosidad del mal sueño. El rostro angelical acompaña melodiosamente, creando una armonía perfecta con la música de fondo. Ella conduce un maserati, noto que se ha percatado de que la observo por lo que baja sutilmente la cabeza y se lleva la mano hacia el cabello castaño posando esté detrás de su oreja.
Semáforo en verde, acelera, me rebasa. ¿Cómo, porque? Me pregunto si no habrá querido juguetear un rato, quizás también haya tenido un mal sueño, y frente a mi, a una distancia no muy lejana observo las intermitentes de su auto parpadeando, disminuyó la velocidad… Me espera. La alcanzo, el semáforo esta en preventiva, nuestros autos de lado a lado, la miro, ella esquiva mi mirada. Grábate su rostro, sueña con ella, esfuma a la bestia, al monstruo, grábate su rostro. Me surgen miles de ideas novelescas para este momento, será que he visto muchas películas en cuyos finales los protagonistas acaban besándose locamente, será que he leído tanta poesía que ahora me impide ver la realidad de un encuentro casual y simple. ¡Ah que gratificante seria que se bajara de su maserati, tocara la puerta de mi auto con sus senos y me besara tras abrirle la puerta y jadeáramos en medio de la autopista amándonos locamente! Semáforo en verde, acelera y se pierde el maserati entre las tinieblas de la noche.
Es invierno pero no hace frío, por el contrario hace un calor tremendo. Estaciono el auto frente al enorme anuncio fluorescente del supermercado que abre las veinticuatro horas del día, observo la pijama y me regocijo de haber traído encima el abrigo, las pantuflas me hacen recordar porque y a que he venido. Dentro, elijo un par de cosas mas y camino un poco, quizás la chica del maserati llegue, el chico que atiende la caja porta gafas, no se ve que tenga un coeficiente muy elevado pero nunca he sido del tipo de persona que subestima a los demás por su apariencia, quizás sea un mafioso o un discreto chico intelectual, pierdo el tiempo divagando en pensamientos absurdos, quizás ella llegue. Pasan un par de minutos y decido marcharme al ver la realidad y darme cuenta de que ella no llegará. Frente a la caja registradora del supermercado cojo una botella de agua que se hallaba apilada junto a otras tantas, la abro y la bebo de un trago. Saco un par de billetes de la cartera que guardo en el abrigo, el chico no recibe mi dinero. “¡Pienso pagarla chico!” Le digo refiriéndome a la botella de agua que he bebido al tiempo en que agito con la mano el envase vacio, pero el chico tiene un gesto inmóvil, quizás subestime demasiado al pobre escuincle, y no es mas que un chiquillo cuyo coeficiente no es muy elevado. Comienza a sudar, reconozco el gesto, es temor lo que siente, ¿Por qué teme? Parece haber visto algo horrible, detrás de el un espejo… Mi rostro… Me veo en el reflejo con pánico mas solo encuentro mi habitual rostro, no teme por mi, no se ha horrorizado por mi culpa. En el reflejo encuentro detrás mío a un hombre encapuchado apuntando con un arma justo en mi espalda, estupefacto quedo, solo esto me faltaba. Giro el rostro para comprobar que es cierto esto que veo. “¡Quédese así, no voltee!” “¡Tú, dame todo el dinero… Ponlo en una bolsa, en donde sea!” “¡date prisa!”Grita el encapuchado.
Yo me tiro al piso soltando la botella que sujetaban mis manos.
El cajero con nerviosismo coge el dinero y lo pone en una bolsa de plástico misma con la que envuelve el producto que habitualmente vende. Alguien llega al lugar, se escucha el timbre de la puerta que emite cuando alguien ha entrado, esta vez lo he escuchado pues todo a quedado en silencio marcando suspenso, yo no puedo voltear por lo que me reduzco a escuchar simplemente y quedar a salvo de la escopeta que antes me apuntaba, un grito de mujer, es una chica. Alzo un poco la vista y aunque no veo a la persona, me parece el momento menos atinado para haber llegado, queda mi mirada frente al estacionamiento donde encuentro mi auto aparcado y a lado de este el maserati que había esperado. Es ella, ¡oh dios mío, es ella! Sirenas, un par de patrullas se aproximan, el encapuchado se mueve a toda prisa tumba a la chica le apunta a la cabeza, ella se niega a entregar las llaves del objeto que nos ha unido, me levanto, el encapuchado suelta un disparo, la policía esta cerca, el encapuchado huye. El sonido de cristales rotos, el sudor inundando el supermercado, sangre derramada… Ambulancias, patrullas, mas autos, no veo el mío. Mis piernas se comienzan a adormecer, la chica sangra, les grito a los enfermeros que la auxilien, parecen no escucharme, me doy cuenta de que mi voz ha escapado de mi cuerpo, sudo de manera impresionante, comienzo a sentir frío. Escucho a los enfermeros decir que hay mas de un herido, les intento decir que yo estoy bien que auxilien a la chica, no me escuchan, no surge mi voz. Suben un cuerpo a la ambulancia, la chica ha desaparecido. Corro detrás de la ambulancia mis piernas están acalambradas, de pronto ni mi propio pensamiento puedo escuchar, no puedo mover los labios, toco mi rostro el cual esta cada vez mas frío, mi piel… Algo va ceñido a mi rostro, lo cual me impide hablar, respirar, el oxigeno se acorta mis pensamientos también… Toco mi pecho… Sangra, no puedo respirar, ¡oh dios mío, estoy muriendo! Sudor, agua, sangre, mi cuerpo empapado, ensangrentado y sudoroso, el tremendo dolor en mis piernas me da indicio de que aun sigo vivo; “¡Atiéndanme dejen a la chica!”, “¡Sálvenme!”, junto todas mis fuerzas para impulsarme de lo que parece ser una camilla de ambulancia, “¡no estoy muerto!” Me incorporo… Una sabana blanca cubre mis piernas, toco mi pecho, todo en orden… Ha sido otro sueño, volteo hacia todos lados sin reconocer mi habitación, pronuncio un par de palabras mi voz ha regresado. Juro que no he de dormir mas esta noche, me intento parar de la cama pero una pesadez inexplicable me aprisiona sin dejarme levantar, la cama se mueve repentinamente no veo nada solo una blancura inmensa, blanco por todos lados.

La ambulancia ha llegado al hospital, han bajado un par de camillas, los paramédicos llevan a los heridos a unas habitaciones contiguas, a uno de los heridos le colocan una mascara de oxigeno parece ser que está muriendo por el rostro de horror y desesperación que denotan los paramédicos. En una de esas se escucha hablar a un doctor con una enfermera joven y de mirada ambiciosa, le cuenta una pesadilla que ha tenido esa noche, limpiándose las comisuras de los labios después de haber dado un trago a su café amargo, la enfermera lo escucha fingiendo prestarle atención. El doctor se percata de los enfermeros corriendo apresurados hacia su habitación por lo que concluye la charla, pretendiendo ser erudito ante los ojos joviales de la mujer ambiciosa; con una frase de un libro de Groussac que un paciente habría de olvidar la noche anterior, mismo que quizás influyó para que tuviese la pesadilla, “Es asombroso el hecho de que cada mañana nos despertemos cuerdos, después de haber pasado por una zona de sombras, por esos laberintos de sueños.” La enfermera asiente con la cabeza fingiendo haber entendido y el doctor le responde con un guiño al igual fingiendo entender a la perfección lo que ha dicho.
Minutos después el mismo doctor da la orden de que se anote la hora de muerte de uno de los dos cuerpos.. 03:57 a.m. "anote y acepteme un café", le dice a la enfermera mientras le acerca su bolígrafo. 
Tuco.

26.7.09

Intenté olvidarte.


Intenté romper la cadena, pero aun me esclaviza a ti. 
¡Demonios, ha sido inútil todo cuanto he intentado! ¡Inútil!. 
Extraño tu voz, misma que voy olvidando por culpa del maldito tiempo. 
Recuerdo que enredabas mi risa mientras tejías mi llanto y a pesar de eso te permití ser mi araña que desnuda tejió con hilos un laberinto dorado tornando a mis ojos, dos ojos ciegos, nublados. 

Juro que quise olvidarte, aunque lo intenté demasiado tarde pues tus labios gruesos, que se tornaban apetitosamente violentos al amarnos en algún lugar público nada secreto, ahora sin besarme mojan con su recuerdo los míos a cada instante.
Intente olvidarte con vino con sangre con rabia y con carne, con ella y conmigo.. ¡Por dios que si no he intentado! 
Te llevo en mis labios censurados, en mis ojos ciegos que alguna vez vieron los tuyos sufriendo por culpa de mis sombras mismas que te enterraron exigiendo mis labios.
En los pocos momentos que encuentro paz el llanto surge lento y las manos con calma lo secan, las manos del ángel que me fue robado. Mis labios sellados, mi cerebro sedado y mis ojos nublados de pronto logran ver con un esfuerzo sobre humano tu esbelta figura y entre la espuma tus enormes ojos canela resaltan, miran a los míos, ambos se miran, un silencio escalofriante surge en mi prisión al escuchar el palpitar de los latidos de tu corazón.
El miedo se apodera de mí, despertando a mi niño dormido que siempre temió al infierno, es asfixiante y penetrante por lo que me arrincono a orillas de este cuarto, mi voz presa del pánico sella mis labios. Hueles mis temores recorres con tu mirada mi cuerpo haciendo se estremezca, me sabes indefenso pues conoces mis miedos, en cuclillas y arrinconado sin poder escapar, me mezo mientras aspiro el olor que va inundando toda la habitación, y tras reconocer el aroma a melancolía tus ojos chillones se aproximan, me hueles te huelo, hueles a muerte. Vienes a mí de las sombras al saber que no te olvido. No pierdo tiempo y acaricio tu piel fría, parece no sentir. Beso tus labios que saben a olvido, tu boca me besa quebrando la piel dura y rancia que hay en ella, quieres escuchar de la mía su agonía quieres que te diga, por que no te olvido, más mis labios sellados no te pueden hablar:
“No haré otra cosa mas que soñar con los ojos bien abiertos“, te digo, pero tú no me escuchas; 
“Te veré en mis sueños, rostro que difusamente recuerdo, te oleré como ahora y veré tu sombra retorcida en el espejismo de la noche en un claro de luna en cualquier charco, me seguirán a todas partes tus ojos, en el reflejo de los míos estarán conmigo sin vida sin pupilas, hasta el día que arranque de mi pecho tus latidos. Hasta ese día que deje de extrañar tus ojos miel un poco caídos y tus labios que aun con este sabor amargo de entierro, tiesos y suaves, me saben a un dulce manjar de sabores agrios y dulces, hasta ese día te dejaré de dar de mis labios todos mis besos, dejaré de extrañarte y no intentaré jamás volver a olvidarte, pues seguro ese día.. Ese día habré...”
 
Encima de mí, un cristal. 
Un verde olivo separará nuestros labios, nuestros cuerpos.
La memoria junto a la nostalgia me acompaña hasta el momento en que voy perdiendo todo el conocimiento.. Es muy pronto para dejar de.. El terror aparece en tus ojos al sentir que desciende el cristal separando tus dedos de el, imagino tus manos tienen miedo pues noto que has dejado huellas de sudor en el cristal sin querer desprenderte de algo. 
No entiendo porque no logro olvidarte, ni entiendo porque quiero hacerlo, poco a poco la ceguera retorna a mi mente, la paz se ha ido y mis recuerdos están un poco torpes. Hay oscuridad en todas partes pero también en cada parte encuentro.. Un nombre, aunque no recuerdo el para que nombrarlo.
Y.Z.

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La música.. Ese movimiento, lenguaje que el abandono y el quebranto engendran.