25.4.14

Mi rostro..


Casi siempre es el miedo de ser nosotros lo que nos lleva delante del espejo. A. P.





No sabía de qué manera comenzar a escribir. Me aconsejaron dejarme de códigos que nadie entiende e intentar explicar, sin detalle, lo que siento.
Duele, quema, estalla dentro de mi cabeza queriendo salir. 
La duda, me acorrala me atormenta. Se va sembrando y ramifica sus cancerígenas preguntas, mismas que me llevan a una endiablada encriptación que logro desmenuzar, es innato no puedo evitarlo. 
Al someterme al insomnio y poco alimento. ¿Qué cuánto de esto es verdad? No lo sé, pero tengo una vaga idea. Comenzar por descubrir mi rostro. Mis manos han cambiado, lo hacen constantemente. En ocasiones las miro por largo tiempo para asimilar que son parte de mi cuerpo, el cual también ha ido mutando. A veces no sé si continúa siendo mi cuerpo. Es por esto que debo confesar, frente a los espejos quedo perplejo por mantener la cordura no por vanidad. Han sido pocas las ocasiones en que el espanto llega a mí en reflejos sorprendentes, desconcertado quedo.
La blancura me ciega el odio no y tampoco creo en la mala suerte. Pero, por qué atroces rostros ocultos en las sombras me persiguen..
¿Cuántas sombras tengo que soportar para descubrir mi rostro?
γ.ک  

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La música.. Ese movimiento, lenguaje que el abandono y el quebranto engendran.