10.8.09

APAGÓN.


Bajé aun adormilado eran las 6 de la mañana, lavaba mi taza de café, pasaba la esponja con el jabón liquido dentro de mi taza, cuando vi salir algo horripilante corriendo despavoridamente, era una araña horrenda. La vi dar saltos queriendo escapar y abrí el grifo dejándole caer toda el agua a presión encima, ceso su escape, cerré la llave y vi que la araña no estaba, cogí mi taza con cuidado y la enjuague abriendo el grifo nuevamente pero al hacerlo algo cayó sobre mi mano, solté la taza, era la araña que se había apoderado de mi mano y de mi brazo entero, corría por mi cuerpo, me sacudí desesperadamente, golpee mi cabello con fuerza y me desvestí apresurado, salí de la cocina desnudo sin café y horrorizado por la sensación asquerosa de la araña y con la garganta áspera por el desvelo. Caminé hacia la sala de estar, una sensación desagradable me acompañaba, decidí regresar a dormir un par de horas pero al colocar mi pie en el primer escalón, de los tantos que hay que subir para llegar hasta mi alcoba, un apagón general interrumpió mi acto por lo que regresé a la sala de estar pensando tomar la lámpara de mano que hay en una de las mesitas, ya que los apagones por estos lugares suelen ocurrir a menudo, después de algunos golpes contra los sillones logré llegar a la mesita donde estaba la lámpara, pasé mi mano por encima de todas las cosas que carga y tiré algunas de ellas entre ellas la lámpara, me agache al suelo con la intención de levantarla, buscando su forma cilíndrica entre portarretratos incompletos, pues con la caída se habían roto, entre libretas y demás al fin logré encontrar la lámpara, la encendí de inmediato y comprobé que el interruptor no servia, le menee muchas veces y nada, la lámpara estaba muerta, todo era oscuridad. Recordé que en la cocina tenia una vela y unos cerillos, pero decidí no entrar más pues estaba seguro que la araña aun seguía rondando por allí, continuaba desnudo en medio del primer piso de mi casa, aun con el sabor amargo de mi noche nada placentera y sin haber dado un sorbo al café que era lo único que podía despertarme todas las mañanas. 
Después de meditar unos segundos sobre que debía hacer, decidí subir a ciegas a mi habitación, allí tenia otra lámpara. Subí escalón por escalón afianzándome de los mismos escalones pues la escalera no tiene barandal y en cualquier momento se puede caer de ella el impacto seria si no mortal al menos catastrófico. Llegue al final de la escalera, las peores imágenes pasaban tras cada escalón que subía, una muerte horripilante, un cuerpo tumbado y ensangrentado, arañas por doquier subiéndose a mi cuerpo sin siquiera percatarme y mi temor más grande que es el de encontrarme ante un vació provenido de la nada, todos pasaron cuando mi cabeza chocó contra la puerta del pasillo, me levante con temor a voltear, aunque la oscuridad no me permitía ver nada, pero esa ceguera es la que más aproxima a las peores visiones, por eso decidí no voltear. Caminé por el pasillo sin tocar los bordes de las paredes, pendiente contaba mis pasos y a punto de abrir la puerta de mi habitación, de mi dormitorio, el apagón dio señales de que pronto pasaría, la luz en fallidos intentos regresaba pero al igual se iba. El pasillo de pronto se convirtió en la entrada principal de un cabaret de los años setenta, pude haber corrido hacia mi dormitorio y encender la lámpara, pude haber esperado allí hasta que pasara el apagón, pude haber hecho mil cosas si no fuese por ese espectro que se posaba ante mis ojos de forma monstruosa cuando la luz en sus intentos fallidos regresaba, ahora no deseaba que regresara, no deseaba ver más esa cosa que estaba ante mi, al fondo del pasillo. Olvidé la araña, olvidé que iba desnudo, olvidé hasta la lámpara y olvidé el apagón, solo no quería que regresara aquella imagen, cogí todas mis fuerzas y corrí hasta el fondo del pasillo, no me pregunten porque pues ni yo lo sabia, no me pregunten que vi pues fue tan horripilante tan monstruoso que no podría recrearlo de nuevo aun si se tratara de recrearlo con tan solo palabras, no me pregunten simplemente.
El apagón pasó después de haber corrido, me quedé parado y desnudo mirando fijamente hacia el otro extremo del pasillo. Alguien abría la puerta e iba a gatas. Su cuerpo desnudo y retorcido estaba cubierto de pelos, sobresalían largas patas entre humanas y arácnidas mismas que se aproximaban hacia mi con espasmos a una velocidad extraordinaria, quise correr pero no pude, detrás de mí había solamente una ventana, la abrí y me hice a un lado para que la cosa pasara.. El apagón surgió de nuevo. 
Yz.

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