12.12.10

Estoy sintiendo tanto que ya no cabe mi sentir en este cuerpo.
Se desbordò de un extraño sueño a las paredes oxidadas de mi casa
y va impregnando las aceras hasta caer mojando el pavimento..

Soñè que mis manos rozaban otras manos,
esas que a penas acariciaròn mis palabras
y soñando las sentì tan cerca mìo como tanto tiempo he querido.
Observè en otros ojos, extasiados por los mìos,
mi cuello fràgil y a la vez erguìdo con todos los sentidos ramificando hasta mi oìdo.

Mas al despertar un viento frìo golpeò mi rostro,
cobijò mi cuerpo desnudo y abrazòmis labios helando el placer soñado,
al instante pucheros rompieròn en llanto, sin pena y sin sentido.

Aflorò mi sentir en todas partes, por donde lanzaba la mirada
y hasta donde mirar era prohibido.
Mi rostro somnoliento reconociò no ser el mismo
incluso mis pies ligèros se clavaròn en las pesadas pantuflas de acero olvidadas.

Estoy sientiendo tanto que ya no cabe mi sentir en este cuerpo
y me pregunto desde que amanecì si he despertado o acaso es solo el deseo ferviente,
ese que deben sentir los muertos al pretender desesperados revivir sensaciones que al cerrar los ojos
y sin pulsaciones la enrredadera del olvido poco a poco va tragando.
Yz.

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