13.6.09

Creo en mí. (segunda parte)

-si he de creer en algo, he de creer en ti. No en la imagen que salta a mi vista cansada, nublada, fatigada y desesperanzada. Y aunque tengo más de mil razones para odiarte, para despreciar todo cuanto posiblemente me has dado, prefiero bajar la mirada como tú lo has hecho hace unos instantes y comenzar a sentir compasión por mí, procurar lo mucho o poco que me quede de vida. 
Encendí el ipod y clikee muchas veces y al azar una canción comenzó a sonar, era una de las dos que mi amiga me había obligado a descargar. Que ironía, de haber sabido que era una canción cristiana jamás la hubierha bajado. Ahora escuchaba una canción cristiana, hablaba con un cuadro creyendo que era dios y además sentía miedo, “¿Qué demonios me esta pasando?” Me preguntaba sin cambiar la canción y justo cuando esa duda me salto a la mente un frió intenso recorrió mi cuerpo, mis dos perros comenzaron a ladrar. Los escuché, ladraban hacia el balcón de mi estudio. Subí el volumen del ipod a todo lo que le permitía, sentí penetrar a la música no solo por mis oídos, también por mi alma pero aún cuando el volumen estaba a tope, comencé a escuchar un gemido muy fuerte y horrible, cerré los ojos con fuerza pues el gemido provenía de una boca gigantesca la cual imagine al cerrar los ojos y comprobé al sentir su aliento en derredor mío sobre mi cuerpo desnudo. Por las zonas en que el gemido se detenía esa parte de mi cuerpo sudaba frío y los vellos se erizaban por lo que cerré los ojos con mas fuerza. Sin acabar la canción y sin haber dejado de escuchar el gemido, abrí los ojos al tiempo en que decía; “¡Basta!” No creo en nada, no creo en dios, no creo en demonios y ya tampoco creo en mí. 
Para mi sorpresa tras abrir los ojos, frente a mí, me encontré a mi misma retratada. Miré mi rostro demacrado, desgarrado y putrefacto, pintado en el cuadro, pintado sobre dios, pintado por mis propias manos. Talle mis ojos y parándome de la mecedora no quise volver la vista al cuadro, me fui a dormir. 
Al día siguiente, mi amiga desde muy temprana hora me llamó por teléfono, no le contesté si no hasta tarde y no quise tocar detalles del tema sobre la platica con dios. La razón por la cual no le contesté de inmediato fue que los fines de semana no contesto ningún aparato, corto la conexión a Internet, desconecto los teléfonos locales y los celulares algunos los apago, otros los dejo en estado de buzón. La razón es la experiencia, una de dos, o te hablarán para darte malas noticias o quien te hable o lo que te diga pronto se convertirá en una mala noticia. 
Las personas no entienden de estas cosas, así como las veces que obsesivamente acomodo mi cajetilla de cigarrillos, no son mas que recuerdos los que acomodo, y tiendo a hacerlo cuando mas incomoda me siento. Es una clara manifestación de que algo en el ambiente me perturba aún mas que los mismos recuerdos y si alguna vez los dejo de hacer entonces las personas que se han ido con sus manías se irán al igual de mi mente. No son mis manías las que surgen en momentos incómodos, son manías de personas extraviadas dentro de mi cuerpo. En fin las personas no entienden de estas cosas, así como mi amiga sin entenderme insistía en el teléfono, dejando mensajes y llamando constantemente. Dormí placidamente hasta entrada la noche, después hablamos un par de horas y desde ese día no se ha tocado mas el tema de la platica con dios.
 
Pasaron semanas y me llegue a preguntar si ya había muerto, pues mi familia no quería ni verme, se alejaban de mi con empresas absurdas, mis amistades excepto una, mi amiga, de la cual omitiré el nombre porque también a ella va destinada parte de esté escrito, creo e imagino que se encontrara leyendo esta confesión y por respeto a ella.. No mas bien esto si es por manía mía, omitiré su nombre. Pero excepto ella, los demás me habían enterrado, ¿tanto daño he hecho? Al momento en que me pregunté y la duda acorraló mi mente, mi mundo dio un giro inesperado. Abrí los ojos de par en par y me dije gritando “no estoy muriendo” “¡yo me he matado!”

Y si, a veces las personas actuamos por consecuencia de algo que nos perturba o nos aniquila, actuamos en defensa propia sin meditar si lastimamos incluso a nosotros mismos, la muerte física en ocasiones solo confirma este hecho como lo comenté líneas arriba. Pero el daño que hacemos es a veces tan grave que ni la muerte física es el remedio para los que se quedan, el verdugo se va pero deja raíces, mismas raíces que carcomen a las victimas por dentro y la cadena persiste hasta que llega algo que rompe de tajo cualquier ramificación.

Comencé a escribir esto que escribo inmediatamente después de ver con una nueva mirada todo el mal que había hecho. Comencé a decirle a esa persona que amaba, lo especial que para mi era y la importancia que tenia en mi vida. Abrace a mi padre como nunca antes lo había hecho por impedimento mental, como sea.. Lo abracé y lo sigo haciendo. Miré a mi madre con la misma mirada con la que la veía cuando era niña y me cuidaba. No discutí con mi hermano ni lo hice enojar con mis platicas irrelevantes y suicidas. Visite a mi hermana gemela y la hice llorar desde su tumba. Le dije a mi hijo cuanto es que lo amo, llore y deje que me viera frágil y humana como nunca antes lo había mostrado, le dije que se parece a su padre inclusive mas guapo pues lleva mi mirada incrustada en el marco de sus ojos goteados, y perdoné al padre por habernos dejado, metafóricamente hablando también. Que exquisito momento cuando sin importar la respuesta dices simplemente “te amo”.

Han pasado un par de semanas de eso, continuó escribiendo y acabo de retomar la novela que había dejado hace años, concluí dos escritos de cuentos cortos de terror y tal parece que random esta ansioso por leerlos pues al comunicarles que nuevamente estaba escribiendo, me mandaron un par de mails y llamaron a casa, es una lastima que hallan llamado en fin de semana. Espera mucho random de mis escritos tras la enorme pausa que di a la literatura, pero justo eso que esperan es lo que tengo para entregarles. 

Pero no todo tiene un final feliz. Mis historias y mis novelas no lo tienen pues acaban todas en tragedia, mi vida no podía quedar excluida. 
Esa persona especial de la que les hable un par de líneas arriba, no tuvo porque aguantar ni soportar mi mal carácter, quizás su amor por mi no era tan grande, y de él no omitiré el nombre, pues un día mi sensei, me dijo; “no guardes rencores, eso solo se me permite a mi” y por tal motivo seguiré los consejos de mi antiguo maestro y no le guardaré rencor a la persona, que se haga cargo de él mi antiguo maestro. 
Y pues allí impreso esta su nombre entre líneas. 
No le reprocho nada por el contrario, le agradezco el haber estado a mi lado en momentos tan difíciles aunque no aguantó el ultimo y el mas fuerte pienso que yo en otros momentos al igual no me hubiera aguantado. Le deseo una buena vida. 

Una extraña enfermedad recorrió mi sangre gracias a un bicho que desencadeno una terrible y casi fatal anomalía, que ricas tardes de su pelo en mi cuello, y que horribles días y noches de las agujas incrustadas en mi pecho piernas, cuerpo entero, intentando extraer la unión fraternal de mi gata y yo. 
A los cinco años le comunicó a mi madre el doctor, que en esas épocas me atendía, que la enfermedad se repetiría cada cinco años intensificándose esta al paso del tiempo; “Su hija no vivirá mas de treinta” ,se lo dijo sin tapujos; “Si bien le va“ añadió descortés. Lo que le recomiendo es que valla a casa y espere a que muera. Que horrible escuchar para una madre esas duras y absurdas palabras, claro que mi madre no ceso de buscar ayuda, visitar médicos, hacer llamadas, se volvió doctora y es que esa ventaja tenemos las que somos madres, tenemos que ser polifacéticas. 
Un excelente doctor, amigo de la familia, hizo todo a un lado solo para atender mi caso, tenia el tiempo contado pues mi sangre tardaba mas en ser restituida con transfusiones que ser infectada por mi propio cuerpo. Me salvó, aquí estoy para corroborarlo y seguir fastidiando, sin embargo asistió que cada cinco años era preferible hacerme transfusiones de sangre para evitar cualquier anomalía. A los diez enfermé, transfusiones y cama por largos meses. A los quince solo un pequeño salpullido y temperaturas altas, mas transfusiones antes de que explotara mi sangre por dentro. A los veinte, algo extraño sucedió, no enferme de nada, habrán sido los hongos alucinógenos o el lcd los que no permitieron que el bicho se expandiera en mi sangre, o lo habrán drogado tanto los químicos que decidió permanecer quieto para recibir su dosis diaria de alimento, ¿lo habré vuelto adicto? Una historia de stephen king salta a mi mente en estos momentos “la gente de las diez”¿me habrá pasado algo similar?. A los veinticinco todo empeoro, mis plaquetas bajaron, un pequeño rasguño en mi piel y se hinchaba de manera espeluznante, mi piel se desprendía, vomitaba, en fin un lindo panorama. Fui al doctor me dijo que de allí en adelante mi cuerpo mis órganos todo se comenzaría a deteriorar, mis extremidades dejarían de funcionar gracias a que mis articulaciones se estropearían, la alta dosis de cortisona que se me tendría que administrar nuevamente como a los cinco y diez años, terminaría por desgraciar mis huesos, en fin un estuchito de monerías que cualquier suicida masoquista envidiaría y no conforme con todo aquello se me mando hacer unos estudios donde apareció que tenia diabetes de primer grado,¡al menos tendré una dulce muerte! Le dije al doctor que desde niña me ha atendido, él fingió una sonrisa mientras me lanzaba una mirada de compasión pero no la compasión que miré en el cuadro o de la que habla kundera, observe la compasión de lástima. Me pare del consultorio y le dije a mi madre que saliéramos.
Hace un par de días que mi vida ha cambiado, veo con otra mirada las difusas imágenes que el mundo antes me escondía, pero las veo y eso es ganancia. A penas hace tres días que me hice los análisis de nuevo, cada tres meses ahora me los tengo que hacer, esta vez para checar la glucosa. Recogí ayer por la tarde los estudios, no dude ni un momento en abrirlos, cualquier director cinematográfico me habría dado un zape y cortado la escena hasta que hiciera el momento totalmente dramático al abrir los estudios, la cámara enfocaría los análisis, de nuevo mi rostro, los análisis, el rostro de mi madre, close up en mis ojos alternando imágenes reales (mi mirada y la de mi madre, los análisis) con ficcionalizaciones interpretadas por los propios protagonistas reales. 
Los abría y en ese momento mi madre que no me hablaba ni para saludar siquiera, me dijo con voz temblorosa; -dámelos. Allí fue donde comprendí todo, no era odio, ni rencor, jamás había dejado de amarme mi madre, era simplemente temor de ver a su hija nuevamente al filo de la muerte. Comprendí el sentimiento y su miedo que explotaba de sus ojos. Continué mirando los análisis, solo le lance una mirada sin decir palabra alguna, diciendo “todo esta bien no importa lo que venga, todo esta bien“. Ella se quedo mas tranquila al ver que aceptaba mi destino con tranquilidad. Dirigí mi mirada sin perder tiempo hacia la parte donde dice “fuera de rango” dirigí mi mirada hacia la otra parte donde dice “dentro del rango” volví a girar la mirada nuevamente pensando que me había ilusionado y que mi vista me estaba engañando, comprobé que en fuera de rango no había nada, mi glucosa estaba estable. 
Respire profundamente y le extendí los análisis a mi madre mientras me tendía sobre la silla y echaba la cabeza para atrás sintiendo como la sangre volvía sana a mi cabeza. No mire su reacción y comimos esa tarde sin mencionar nada. Por la noche antes de ir a dormir, ella se acerco a mí, me beso la mejilla y me dijo en voz muy pero muy baja; -tenía mucho miedo. Se fue a dormir.
No la culpo, pero de haber muerto ya, jamás me habría llevado esas palabras a la tumba. Pero el miedo es tremendo y uno no conoce los verdaderos alcances de eso. 

El dolor en mis extremidades no cesará, la moda de los calentadores y botas altas me acompañará por siempre, en ocasiones cuando mis plaquetas estén mas débiles que nunca mi piel estallará envuelta en llagas, y cualquier rasguño me sacará una cicatriz tremenda, nada que un poco de metícorten no pueda solucionar. 
Sigo y seguiré llevando la misma dieta de galletitas asquerosamente insípidas, cuatro tazas de café con splenda y una cucharadita de azúcar normal a escondidas, mis miles de cigarrillos y algunas precauciones que no están por demás. Seguiré y tendré un poco mas de fe. 
Y aunque en la última transfusión se equivocaron, internando mi cuerpo a una cirugía para cambio de sexo, y aunque al salir de allí diferente y aún con esperanzas, me hallan atropellado y mutilado ambas piernas y aún cuando al ir al baño sobre mi silla de ruedas observo algo extraño colgar y bailotear como si tuviese vida propia, y aún cuando he cambiado mi nombre de pila por el de pilo, aún.. Buscaré otro tipo de placer que no rompa con mi esquema ideal. Dejaré un poco la fantasía para comenzar a vivir mi realidad. Tendré mas fe todavía.. Algo bueno debe guardarme dios, ¡Demonios, en verdad algo muy bueno! 

En fin tendré mas fe en mí.. Porque mientras la enfermedad duerma y se meza tranquilamente entre mi sangre, yo.. Yo estaré despierta.. 

O despierto.

O sentada en mi mecedora pensando que otra pendejada puedo escribir y dejo volar mi imaginación mientras los minutos y horas de la noche pasan tan lentamente aburridos.

YENVEZ. 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustaba pero el final es feo brusco y siento que se burla de dios y eso no me gusto

Carolina Torres dijo...

Amiga esta padrisimo, no cabe duda q naciste para escribir haces q a uno le den mas ganas de leer y leer y no parar, no es nada aburrido, manejas un lenguaje propio, muy entendible, muy juvenil e interesante.M en encanto te quiero mucho!!¡

¯ âb³я©rºmbï³ ¯ dijo...

gracias caro, yo tb te kiero y mucho. anonimo respecto al final debo confesar que tampoco me ha gustado.

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